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Historia

Historia del Colegio Mayor Vedruna

 

   

 

El edificio del Colegio Mayor Vedruna se comenzó a construir en el año 1967, acabándose casi en su totalidad al año siguiente. Ese año de 1968, el 30 de septiembre, llegó para hacerse cargo de este nuevo proyecto congregacional una comunidad formada por cuatro Hermanas Vedruna (Mª del Carmen Talayero, Isabel Lorente, Victorina Lizaso y Justa Pino). Como nota anecdótica nos cuentan las Hermanas que la primera noche, por no tener gas, tuvieron que preparar la cena encendiendo una lumbre en lo que hoy es jardín.


Poco a poco se fue adquiriendo el mobiliario necesario para poder comenzar a acoger a algunas jóvenes que querían vivir allí, en lo que todavía era Residencia Vedruna. El 5 de octubre de ese año llegaron las primeras y al año siguiente (1969) ya eran 77 las jóvenes. Durante el curso siguiente se completó el número de 82 residentes en el CM Vedruna. A lo largo de los 43 años de existencia, por nuestro Mayor han pasado muchas Hermanas que han aportado su grano de arena en esta misión de la Congregación. Todas han vivido con mucha ilusión la oportunidad de estar entre jóvenes, aprender de ellas y poder compartir su ilusión y alegría. Han entregado también lo mejor de sus años, de su sabiduría, de su experiencia y de su cariño. El Colegio Mayor se ha convertido, cada curso, en un hogar con las puertas abiertas y un abrazo acogedor en cada encuentro.


Desde los comienzos se contó con la colaboración y el apoyo de otras Congregaciones que compartieron sus conocimientos y todo tipo de ayuda con las Hermanas Vedruna. Especialmente estamos agradecidas a las Religiosas Dominicas del Rosario, que en los comienzos prestaron todo tipo de ayuda material, y a las Jesuitinas, que asesoraron en la elaboración de todos los documentos necesarios para poner en marcha esta obra.


El 21 de diciembre de 1972 el Ministerio de Educación y Ciencia aprobó que la residencia pasase a ser Colegio Mayor. Y ello, junto a su magnífico emplazamiento, su cercanía a distintas universidades, el buen ambiente de estudios, las relaciones familiares y la calidad en el acompañamiento integral, ha posibilitado que, a lo largo de todos estos años, cientos de jóvenes hayan sido colegialas del Colegio Mayor Vedruna. A los 25 años se realizaron obras de reforma y se aprovechó para ampliar el número: de 82 colegialas se pasó a 92. En el íltimo año se han vuelto a realizar una pequeña ampliación y son ahora 98 las plazas disponibles.


El Mayor ha ido evolucionando con los tiempos, se han ido haciendo pequeñas reformas, cada joven ha dejado su impronta, cada Hermana sus años de entrega, cada persona del equipo su ilusión y trabajo y entre todas hemos hecho posible que hoy sea lo que es: nuestro Colegio Mayor Vedruna. Si vienes a vivir y a seguir formándote y creciendo en este Colegio Mayor, ¡BIENVENIDA!, serás parte de esta gran familia.

 


Joaquina de Vedruna, una vocación

Joaquina nació el 16 de abril de 1783 en Barcelona. Sus padres, Don Lorenzo de Vedruna y Doña Teresa Vidal, formaron a sus hijos en la fe y respeto a todo ser humano. Cuando Joaquina tenía 12 años expresó su deseo de ingresar en la orden del Carmelo. Sin embargo, su vida cambió de rumbo a los 16 años al ofrecerla sus padres en matrimonio a un joven abogado de la misma ciudad, Teodoro de Más. Ambos formaron un matrimonio y hogar profundamente cristiano. Vivieron juntos muy felices durante 17 años. Educaron a sus 8 hijos en el amor, responsabilidad  y la presencia de Dios, valores que ambos habían experimentado y deseaban trasmitir en su hogar. Así escribe Joaquina: "No te permitas hacer nada que repercuta en daño del prójimo".

 

Un proyecto, un tiempo

Su vida de hogar fue interrumpida cuando Napoleón invadió España y Joaquina tuvo que huir a Francia con sus hijos.  Poco después fallece su esposo, el 5 de marzo de 1816. Aunque Joaquina había experimentado, muchas veces, su deseo de entregarse al Señor y vivir como religiosa, atiende a sus deberes de madre, al mismo tiempo que vive una vida austera. Pasa mucho tiempo en oración y visita a los enfermos de la Casa de Caridad en Vic, Barcelona, ciudad donde en aquel momento vivía con sus hijos.

 

Una nueva familia: Carmelitas de la Caridad de Vedruna

Años después, cuando ya algunos de sus hijos se habían casado y se hicieron cargo de los más pequeños, Joaquina, pudo realizar su deseo de vivir entregada a Dios como religiosa. Fue un padre capuchino, el padre Esteban de Olot, quien la invitó a comenzar algo novedoso en aquellos tiempos, una Familia Religiosa que se dedicara a enseñar a niñas y jóvenes. 


Eran tiempos en los que no existían escuelas para formar a la mujer. Fue así como nació, el 26 de febrero de 1826, una Nueva Familia  Religiosa dentro de la Iglesia. Joaquina de Vedruna con 9 jóvenes se reunieron para  iniciar la Congregación de las Hermanas Carmelitas de la Caridad Vedruna a las que más tarde les escribía: "Dios quiere que entre las hermanas haya un ambiente en el que se viva la caridad, la disponibilidad y la sencillez verdadera nacida de un corazón todo de Cristo."

 

Joaquina y las primeras Carmelitas de la Caridad de Vedruna: un estilo de vida, una identidad

Joaquina de Vedruna con 9 jóvenes se reunieron el 26 de febrero de 1826 para iniciar la Congregación de las Hermanas Carmelitas de la Caridad dedicada a la formación de la mujer y el cuidado de los enfermos.

Eran tiempos de guerras fraticidas y Joaquina con sus compañeras, otra vez, tiene que huir a Francia donde permanece ella y las Hermanas unos años. Así que bien podemos decir que Joaquina fue una mujer que comprendió bien lo que es perder en la vida. Deja la casa donde se criaron sus hijos, fallece su esposo, y finalmente pierde su salud hasta el punto que, poco a poco, no puede actuar por sí misma. Vive sus últimos  años totalmente dependiente de las demás Hermanas, pero repitiendo sin cansarse: "Confianza que con Jesús y teniendo a Jesús todo sobra".

A su muerte en 1854, a la edad de 71 años, Joaquina  era conocida y admirada por su alto grado de vida de oración, su profunda confianza en Dios y su exquisita caridad hacia las jóvenes, enfermos y necesitados. Había extendido su comunidad a varios lugares de Cataluña: Vic, Tárrega Barcelona, Solsona, Manresa, Cardona etc.  Fue una mujer incansable y siempre deseosa de hacer realidad una de sus frases favoritas: "Quiero que mis hijas vayan a muchas partes".

 

Vedruna, un carisma

Joaquina fue beatificada por el papa Pío XII en 1940 y también fue la primera  santa canonizada, el 12 de abril de 1959, por S. S. Juan XXIII. Su festividad se celebra el 22 de mayo. Actualmente, las Hermanas Carmelitas de la Caridad de Vedruna continúan su misión, en la Iglesia y en el mundo, como educadoras y sanadoras en 4 Continentes: África, Asia, América del Norte, Sur, Central y Europa.

 

 

 

 

 

 




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